Considerado el mayor logro de ingeniería del siglo XX, el Canal de Panamá lleva una historia de éxito y gran sacrificio.
Considerado el mayor logro de ingeniería del siglo XX, el Canal de Panamá lleva una historia de éxito y gran sacrificio.
La idea de construir un canal a través del istmo de Panamá data del siglo XVI, cuando el rey de España esperaba forjar una ruta por las montañas y a través de la jungla para unir los océanos Atlántico y Pacífico. Desafortunadamente, la tarea fue considerada demasiado difícil para aquellos tiempos y fue abandonada.
Los franceses fueron los primeros en intentar lo que parecía imposible. La mente maestra responsable del Canal de Suez de Egipto (finalizada en 1869), el conde Ferdinand de Lesseps, abrió camino en 1880 en Panamá, entonces una provincia de Colombia. La dificultad de la tarea, la corrupción creciente y un brote mortal de fiebre amarilla y malaria frenaron la construcción hasta ocho años más tarde, con un costo estimado de 20 000 vidas y millones de francos.
Los Estados Unidos habían estado interesados en la construcción de un canal a través del istmo durante casi medio siglo, desde los tiempos de la administración de Grant. Sin embargo, ningún plan real se llevó a cabo y el proyecto se convirtió en un sueño imposible en Washington.
En 1903 el presidente Theodore Roosevelt vio la oportunidad de contribuir con el próspero movimiento de la independencia en Panamá, y así quizás ganar un canal para los EE. UU. después de todo. Roosevelt envió buques a la zona y fomentó la independencia panameña. Colombia no pudo restaurar el orden y cedió el territorio en noviembre de ese año, dando lugar a la nación de Panamá. Los EE. UU. fueron capaces de negociar términos muy favorables para la construcción de una vía fluvial transatlántica, incluidos derechos exclusivos a perpetuidad a la recién establecida Zona del Canal.
La construcción del canal comenzó con una ceremonia inaugural el 4 de mayo de 1904. El ingeniero jefe John Wallace tuvo problemas inmediatamente. Gran parte de los equipos franceses comprados necesitaban reparación o no estaban preparados para realizar trabajo pesado y la amenaza siempre presente de la enfermedad tropical ahuyentó a muchos trabajadores.
A petición del director médico Coronel William C. Gorgas, se implementó un esfuerzo de erradicación para tratar los mosquitos portadores de la enfermedad. Se reclutaron nuevos trabajadores y Wallace fue sustituido por John Stevens, un antiguo ingeniero ferroviario.
A finales de 1905, había más de 22 000 trabajadores de las Indias Occidentales en el sitio. Estos comenzaron a formar clubes sociales, algunos con miles de miembros, y se abrió la primera escuela de la Zona del Canal.
Stevens promovió una mejora de las condiciones de saneamiento y trabajo de los obreros, estableciendo comedores y cuarteles. Fueron incorporados equipos de construcción más modernos y trabajadores más cualificados. Stevens también fue instrumental para convencer a Roosevelt de que el plan original para un canal a nivel del mar era poco viable y que los planes deberían seguir adelante con un diseño de esclusas.
En 1906, el progreso fue lento y la enfermedad continuó siendo un problema, con unos 80 trabajadores que sucumbieron solo en el mes de julio. El presidente Roosevelt visitó la Zona del Canal en noviembre de ese año, siendo esta la primera vez que un presidente abandonaba los EE. UU. La visita de Roosevelt eliminó gran parte de la burocracia que había afectado a Stevens y a su equipo. Sin embargo, incluso con la ayuda de Roosevelt, la magnitud de la tarea superó a Stevens, quien renunció en febrero de 1907.
El tercer ingeniero jefe del proyecto, el teniente coronel George Goethals, tomó el mando y pudo observarse el progreso inmediato del proyecto. Goethals vio la culminación de la línea ferroviaria de doble vía, crucial para el transporte de materiales y hombres. Las huelgas de trabajadores, los derrumbamientos y la magnitud del proyecto causarían retrasos, pero el trabajo continuó, a pesar de las objeciones de los EE. UU.
A finales de 1909 se construyeron las primeras esclusas hechas de hormigón vertido, cuyas medidas son de 33,5 m de ancho por 304 m de largo. Se añadieron puertas huecas y las esclusas eran capaces de levantar barcos a 26 metros sobre el nivel del mar.
En 1914, se concluyó la construcción del canal, con un costo de más de 350 millones de dólares y más de 5000 vidas. Este resultaría ser uno de los proyectos más importantes que se han llevado a cabo y su contribución al comercio mundial es inconmensurable. En 1999, Panamá asumió el control total sobre la Zona del Canal y en 2016 se abrieron esclusas nuevas y más grandes para acomodar a los megabuques de transporte del siglo XXI.
Vea el Canal de Panamá de cerca desde la cubierta de un crucero de Holland America Line.