Desde el período Neolítico, los pobladores han reconocido que Milford Haven en Pembrokeshire, en el extremo sudoeste de Gales, es un lugar especial. Aunque su nombre se refiere a un fiordo, la ciudad se encuentra propiamente en lo que se conoce como un valle sumergido (un estuario que se forma cuando el océano inunda un valle). Con su bello entorno natural, este puerto de aguas profundas ha servido a la ciudad por milenios; en el siglo XII, la expedición a Irlanda de Enrique II salió desde aquí con 400 buques de guerra, y el almirante Horatio Nelson honró el lugar y el puerto con su visita en 1802. Curiosamente, los cuáqueros de Nantucketfueron fueron decisivos en el desarrollo de la ciudad cuando mudaron sus flotas balleneras a Milford Haven posteriormente a la Guerra Revolucionaria. Hoy día, en los mismos lugares que rebosaban de actividad portuaria, los visitantes se relajan en cafés y ven pasar los barcos de recreo, y tal vez verán algunos de los pequeños y antiguos barcos pesqueros llamados coracles galeses. La capilla de Santo Tomás Becket ha sido testigo de una parte importante de la historia de la ciudad, y Pill Priory, del siglo XII, es hoy un jardín con evocadoras ruinas de piedras. Para ver restos de los tempranos orígenes de la región, visite los dólmenes neolíticos sobre los acantilados del Parque Nacional de la Costa de Pembrokeshire.