Rangún (también llamado Yangon) es un lugar que se percibe como perdido en el tiempo, pero no se mantendrá así para siempre. Tras las recientes y amplias victorias de Aung San Suu Kyi y su partido de la Liga Nacional para la Democracia, esta ciudad del sudeste asiático está al borde de cambios trascendentales. Sin embargo, para los visitantes, las ajetreadas calles de la ciudad están llenas de atractivos vestigios del complejo legado histórico y estético del país. Hay restos desmoronados del raj del período en que Birmania (también llamada Myanmar) estaba bajo el dominio británico; relucientes templos y estupas doradas venerados por su devota población, predominantemente budista, iglesias católicas y anglicanas, y mezquitas. Las aceras están llenas de vendedores callejeros, puestos de comida, monjes budistas con túnicas azafrán y birmanos vestidos con sus elegantes lungi desarrollando sus actividades cotidianas. Rangún aún se siente afortunadamente libre de la expansión occidental: las cadenas de comida rápida son casi inexistentes, pero eso pronto cambiará a medida que comiencen a caer los inversionistas. La antigua capital de Birmania también es el punto de partida para descubrir otras atracciones culturales y lugares de interés de este país, como los impresionantes templos de Bagan.