Ampliamente considerado uno de los puertos más bellos de Japón, Simizu ofrece vistas incomparables del Monte Fuji en días claros y se jacta de poseer el pintoresco bosque de pinos Miho no Matsubara como telón de fondo (ambos son Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO). El clima templado del puerto y la rica cultura (fuertemente conectada con la circundante región de Shizuoka) lo han convertido en uno de los principales destinos de excursiones del país. Algunas de las principales atracciones incluyen el santuario Kunozan Toshogu, designado un Tesoro Nacional por el gobierno japonés, el Castillo de Sumpu (construido en 1586) y el santuario Shizuoka Sengen, donde el caudillo Tokugawa Ieyasu, quien marcó el inicio del período Edo, celebró su ceremonia de mayoría de edad. Los shogunes de Tokugawa gobernaron Japón durante 250 años, hasta 1867. La región más amplia ofrece profusión de paisajes costeros pintorescos, plantaciones de té y cantidad de templos budistas y santuarios Shinto, mientras el puerto mismo (famoso por su exportación de té en los años 1900) es hoy mejor conocido por su prodigiosa pesca de atún, la más grande en Japón, que podrá degustar en muchos de los fantásticos restaurantes del puerto conjuntamente con otras delicias locales tales como camarones sakura y shirasu (alevines de peces inmaduros).