Los capitanes conocen la isla Booby desde hace cuatro siglos, aunque algunos la descubrieron por las malas. A 50 km (31 mi) nornoroeste del Cabo York en Queensland (Australia), esta estéril avanzada rocosa, punto más septentrional del Australia continental, alberga uno de los faros más remotos del país. Construido en 1890 y ahora controlado remotamente, se asienta sobre el punto más elevado de la isla y marca el comienzo de un canal de navegación difícil, conocido por sus infames mareas cambiantes, en el acceso occidental al estrecho de Torres. Antes de que esta torre vigía de 18 m (59 ft) se iluminara, había tantos barcos que naufragaban contra las costas rocosas de la isla Booby que se guarneció con comida, ron y otros suministros para sacar del apuro a los marineros supervivientes. Dos de sus visitantes más famosos fueron el capitán James Cook, que dio nombre a la isla en 1770 debido al gran número de pájaros bobos que había allí, y el capitán William Bligh, que llegó en 1789 en una barca tras el famoso motín a bordo del Bounty, en Tahití. Una cueva en la islas hizo las veces de “oficina de correos” en el siglo XIX, donde los marineros dejaban los nombres de los barcos que la visitaban y donde se creó un sistema de correo mediante el que los navíos que pasaran por allí dejaban cartas para los que iban en dirección contraria.