Ciertos paisajes se ven desde una perspectiva nueva cuando se observan desde la cubierta de un barco de crucero y uno de ellos es el de la península de Coromandel. Esta zona accidentada compuesta de roca volcánica, exuberante selva tropical y arena dorada se encuentra en la Isla Norte de Nueva Zelanda, a solo 55 kilómetros del golfo de Hauraki desde Auckland. Coromandel atrae a los visitantes debido a sus neblinosos senderos para caminar y su amplia variedad de playas, entre las que destaca la playa Hot Water, donde las personas se reúnen cuando hay marea baja para excavar tinas en la arena y sumergirse en las aguas geotermales. Entre las impresionantes formaciones rocosas de la península se encuentra Cathedral Cove, a la que se llega en bote o caminando por la costa espectacular.
Al este de Coromandel se encuentra la región de la Bahía de Plenty, una amplia hendidura a lo largo de la costa que es popular para navegar y pescar. Como sucede con gran parte de Nueva Zelanda, los orígenes geológicos de la zona son aparentes de maneras no tan sutiles: Los conos de volcanes inactivos por muchísimo tiempo como el monte Maunganui (Mauao) en la costa, son escenarios distintivos mientras que la actividad volcánica de White Island todavía humea y silba en medio del mar. Una parte importante de la población maorí vive en East Cape, el punto más oriental de Nueva Zelanda. Las aguas de dicha región están repletas de vida marina: acrobáticos delfines, focas y una diversidad de ballenas. Agarre unos binoculares y tenga cerca su cámara de fotografiar, pues hay que disfrutar del espectáculo.