El hielo y el clima. Eso es lo que hay que tener en cuenta cuando los barcos se aventuran en esta parte del mundo. En el campo de hielo patagónico del litoral chileno, la acumulación de hielo y las condiciones climáticas quijotescas a menudo dictan las rutas que pueden tomar las embarcaciones. Y aun cuando el pasaje es seguro al lado del popular Amalia, El Brujo u otros de los numerosos y espectaculares glaciares que se ven por aquí, con todo nos encontramos con lluvia o fuertes neblinas que son la orden del día. Y todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, y de tener a aguas apacibles se puede pasar a aguas agitadas o,— en condiciones más favorables, los picos montañosos cubiertos de nieve pueden reflejar la luz solar que emana de los campos de hielo, lo que le hace vivir y disfrutar de una calma pacífica momentánea que se respira en el aire.
Envuélvase en una parka y, desde la comodidad de la cubierta de su barco, maravíllese con las diferentes apariencias de los glaciares, desde campos repletos de grumos de hielo hasta suaves riachuelos, todo en tonos azules demasiado numerosos para describir. Los verdaderamente afortunados pueden presenciar una salida del sol o una puesta de sol mientras cenan al lado de impresionantes fiordos o los estrechos canales que salpican la costa. Pero en cualquier momento del día, le garantizamos un espectáculo de picos montañosos cubiertos de nieve mientras observa a los pequeños delfines australes y elefantes marinos así como a ’charranes, albatros y otras aves marinas en sus actividades diarias.